IV

Water-Palace

Cuando ya estaban listos, volvieron al compartimento con Sombra y Lorena y se sentaron allí.

-Ya estamos llegando -informó Sombra-. Os darán el material en el colegio.

Se oyó un salpicón de agua.

-¿Qué ha pasado? -preguntó Anthony.

-¡Eso es lo que iba a decir! -dijo Thomas preocupado.

-¡Eh! ¡Mirad! -exclamó Elisa mirando por la ventana.

Anthony y Thomas miraron por la ventana. Por el momento todo lo que podían ver era agua. Eso significaba que el avión ya se estaba transformando en submarino y estaba sumergiéndose en el agua. Ahora podían ver más cosas. Había un pueblecillo, sirenas, tritones, peces, duendes, personas, unicornios, etc.

-Sombra, ¿cómo pueden respirar todos estos seres? -preguntó Anthony.

-Water-Town es una ciudad mágica -recordó Sombra-. Está protegida con un hechizo que permite que los seres que no tengan branquias puedan respirar igualmente.

-Bienvenidos a Water-Town -dijo Lorena.

Ahora el paisaje era más completo, pues había grandes matorrales, seres que cortaban algunas algas o encontraban tesoros que después llevaban a un mercado que había en el fondo, sirenas que se peleaban por collares de conchas de colores...

-Esto es... -dijo Anthony.

-... lo más... -siguió Elisa.

-... impresionante... -añadió Thomas tragando saliva.

-... ¿que habéis visto en la vida? -terminó por ellos Sombra-. Porque dejadme deciros que todavía no habéis visto nada.

-Sombra tiene razón, chicos -dijo Lorena-. Aún os queda mucho por ver y aprender.

Siguieron contemplando el bello paisaje, pensando que era la cosa más impresionante, (como ellos mismos dijeron), que habían visto. Después, poco a poco el submarino fue dirigiéndose hacia un hermoso palacio blanco, (hecho de conchas), con corales rojos alrededor y estrellas de mar de todos los colores esparcidas por el suelo.

El submarino se paró frente al palacio, que era más bonito de lo que ya parecía desde lejos.

-Ya estamos aquí -dijo Sombra-.Vamos fuera, pero primero pongámonos las túnicas.

Las túnicas de Sombra y Lorena eran negras. Salieron del compartimento, pero no fueron los únicos en hacerlo. Otros alumnos habían empezado a salir por su cuenta. Cuando por fin pudieron salir del submarino, una chica con el cabello dorado, ojos verdes y rasgados y la túnica azul marina del uniforme, se paró frente a Anthony. Éste la reconoció: era la chica que había visto en la imagen que le vino a la cabeza en aquella librería.

-¡Tú! -dijo la muchacha.

-¡Tú! -dijo él.

-¿Me conoces? -preguntaron los dos a la vez. Pero no hubo respuesta, la chica había sido arrastrada por la multitud.

Todo el mundo miraba a Anthony, él ya sabía por qué. Pero también miraban a la chica y eso ya no lo sabía.

-¿Estás bien? -preguntó Thomas que no se dio cuenta de lo ocurrido.

-Sí -dijo Anthony señalando al palacio-. Estoy deseando entrar en él.

-Pues tu deseo se va a cumplir, porque ya nos vamos -dijo Sombra emocionado.

Al ir hacia el colegio se oyeron cantos de sirenas.

-Las sirenas -dijo Sombra-, que son nuestras guardianas, cantan para alejar a los que no son del mundo mágico, no os preocupéis, sólo a los que no son de este mundo y vosotros lo sois. Si no lo fuerais ¿por qué creéis que sois magos entonces?

-Hay dos tipos de sirenas -explicó Lorena-. Estas son las Sirenas Cantoras, bonitas, elegantes, buenas, juguetonas...

-Y las otras -continuó Sombra viendo que Lorena las observaba sin continuar-, son las Merrows, negras, con dientes amarillos y puntiagudos, con aletas en la cara, sus dedos están unidos por membranas, la cola es roja, son malvadas y astutas como nadie...

Elisa dejó escapar un grito.

-¡Qué espanto!

Thomas parecía que se iba a desmayar.

-¿Pero aquí no hay de esas, verdad? -preguntó Anthony-. ¿O sí?

- Sólo a noventa metros de profundidad -dijo Lorena-. Odian este ambiente.

Al pasar al colegio, en vez de que hubiera agua, todo estaba seco. Anthony y sus amigos preguntaron cómo era posible aquello. Sombra les explicó que se trataba de un hechizo para proteger Water-Town y a sus habitantes. Así podían respirar libremente. Luego él y Lorena se tuvieron que separar. Lorena se despidió de todos y se fue hacia las cocinas.